Empecé

Empecé a vivir dando tumbos

jugando con la muerte en cada esquina

y creé barreras donde antes

había mares.

 

Empecé a querer saborear la libertad,

mientras el brillo desaparecía de mis ojos,

la ilusión se convirtió en cenizas,

y yo en una esclava de mis heridas.

 

Empecé a convertir mis días en lágrimas,

y mi refugio tenía el nombre de Soledad,

ella era la única que me entendía,

pero rompía mis alas para volar.

 

Empecé a cavar mi propia tumba,

mi cuerpo olvidó el tacto de los abrazos,

y mis lágrimas provocando goteras,

que pronto se convirtieron en mareas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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